
Nuestra historia
Moisés Monroy García
Nació en Badajoz. Empezó a fijarse en el jamón siendo estudiante, cuando trabajaba de camarero en las ferias de la ciudad y de los pueblos de alrededor para sacarse un dinero. Mientras servía, miraba a los cortadores. Se compró jamones baratos para practicar en casa y, como él mismo reconoce, al principio destrozaba más de lo que cortaba.
Hacia el año 2000 entró a trabajar en una conocida taberna de Badajoz. El dueño le enseñó la tabla, le dio los cuchillos y le pidió tres raciones para la mesa 5. Esa fue toda la formación. Lo demás lo aprendió por su cuenta: en los concursos, mirando a los mejores desde el público, y hablando con productores, veterinarios y ganaderos.
En 2004 se puso al frente de su propio mesón y empezó a cortar en bodas, congresos, ferias y reuniones de empresa. En 2009 le llamaron para un evento de la Casa Real, y aquel encargo cambió su carrera. Tres años después dejó el mesón para dedicarse solo al corte.
Entonces descubrió que su oficio no existía en los papeles: no había manera de darse de alta como cortador de jamón. Desde 2014 se empeñó en cambiarlo. Reunió más de diez mil firmas, escribió a todas las administraciones y, desde 2019, siguió la pelea como presidente de la Asociación Nacional de Cortadores de Jamón. En abril de 2023 el cortador de jamón entró por fin en la Clasificación Nacional de Ocupaciones.
En mayo de 2024, durante el Campeonato de España celebrado en Ronda, la Asociación le concedió el título de Maestro Cortador de Jamón, la máxima distinción de la profesión. Para entonces sumaba más de veinte años de oficio, organizaba en Badajoz el concurso de cortadores «Badajoz, capital ibérica» y formaba a quienes empezaban.
El 12 de marzo de 2025, mientras preparaba el Campeonato de España en Badajoz, sufrió un ictus hemorrágico. Los médicos le advirtieron de que podía quedarse en silla de ruedas. Él respondió «eso ya lo veremos». Siguieron meses de rehabilitación en Mérida y en Badajoz, con Merche, su mujer, a su lado cada día. Hoy ha vuelto a la tienda y a la mesa de corte, a su ritmo.
«Es que no sé hacer otra cosa.»
Cada pieza que sale de esta tienda pasa por esas manos.
























































